02

Implantología oral compleja y reconstrucción ósea

Rehabilitación con implantes en pacientes con pérdida ósea, atrofia maxilar o condiciones que dificultan un tratamiento convencional.

Implantología oral y reconstrucción ósea

Qué abarca la implantología oral avanzada

Un implante dental sustituye la raíz del diente perdido y requiere un volumen y una calidad de hueso suficientes para integrarse de forma estable. Cuando ese soporte no existe, el tratamiento deja de ser un procedimiento estándar y pasa a requerir una planificación quirúrgica específica.

La implantología compleja se ocupa precisamente de esas situaciones: atrofias maxilares, pérdidas óseas tras extracciones o infecciones, y secuelas de traumatismos o cirugías previas.

Situaciones que se valoran con frecuencia

  • Reabsorción ósea tras la pérdida prolongada de dientes.
  • Altura ósea insuficiente en sectores posteriores del maxilar superior.
  • Defectos óseos localizados por infección, quistes o extracciones complejas.
  • Fracasos previos de implantes o rehabilitaciones inestables.

Diagnóstico y evaluación

La valoración incluye la exploración clínica, el estudio de la oclusión y de los tejidos blandos, y una tomografía CBCT que permite medir el hueso disponible en tres dimensiones y localizar estructuras anatómicas relevantes como el seno maxilar o el nervio dentario inferior.

También se revisan los antecedentes médicos, los hábitos y los factores que pueden influir en la cicatrización.

Alternativas de reconstrucción previa

Cuando el hueso disponible no es suficiente, existen distintas alternativas según el tipo y la magnitud del defecto: regeneración ósea guiada, injertos óseos de distinto origen o elevación del seno maxilar.

La elección depende del defecto concreto, de la zona a rehabilitar y del plan protésico previsto. En algunos casos la reconstrucción y la colocación de los implantes pueden realizarse en el mismo acto quirúrgico; en otros es preferible secuenciarlas.

Planificación y cirugía guiada

La planificación digital permite definir la posición de cada implante en función de la prótesis prevista y no únicamente del hueso remanente. A partir de esa planificación pueden fabricarse guías quirúrgicas que trasladan al quirófano la posición proyectada.

Seguimiento

Tras la cirugía se respetan los tiempos de cicatrización e integración antes de la fase protésica. El mantenimiento posterior, con higiene adecuada y controles periódicos, es determinante para la estabilidad a largo plazo.

Los plazos y los resultados dependen del tipo de reconstrucción realizada y de las condiciones individuales de cada paciente.

Preguntas frecuentes

Ver todas las preguntas frecuentes

Artículos relacionados

Estoy para ayudarte

Tu bienestar comienza con una conversación.